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viernes, 20 de enero de 2012

Aquiles


Zenón de Elea planteó una aporía:  Aquiles  compite  en una carrera con una tortuga,  dándose a ésta una cierta distancia de ventaja. Cuando Aquiles recorre unos metros, la tortuga avanza  unos centímetros,  acortándose las distancias sin que la tortuga deje de avanzar, de tal forma que matemáticamente nunca la alcanzaría.
Esta paradoja no se resolvió hasta  que en el siglo XVII el escocés James Gregory demostró que las series convergentes a pesar de tener un número infinito de términos dan como resultado  un número finito. En ese instante Aquiles alcanzará a la tortuga.
De este planteamiento que Zenón hizo para demostrar las tesis de Parménides, de que las sensaciones del mundo son ilusorias y en concreto que el movimiento no existe, se puede hacer una abstracción y sustituir al veloz Aquiles por clase obrera y a la tortuga por clase social alta .
En la sociedad actual la pertenencia a una clase social está determinada fundamentalmente por criterios económicos, aunque hay otros condicionantes sociales  para la inclusión en un determinado grupo, como es el origen, las relaciones sociales u otros aspectos culturales. Estando todos éstos últimos supeditados al criterio económico para permanecer en el estatus social alto.
Volviendo a la aporía de Zenón, el veloz obrero Aquiles quiere con sus pies descalzos y su enorme ilusión, no solo alcanzar a la tortuga de clase social alta, que avanza lentamente protegida por su caparazón.  Pero ¿de qué herramientas dispone el obrero para llegar a ser como los ricos? .  A primera vista, se trata de un simple intercambio de bienes, el empresario necesita de obrero para aumentar su capital y éste necesita del empresario un salario que le permita subsistir e incluso ahorrar. Pero he aquí que la proporción de generar riqueza es inversamente proporcional a la carrera entre la tortuga y Aquiles. El empresario emplea el trabajo que le ofrece el obrero en generar exponencialmente más capital; en cambio el obrero, una vez cubiertas sus necesidades básicas, emplea el salario en aumentar sus ahorros. Pero la diferencia entre la forma de empleo de los excedentes de riqueza entre uno y otro, está en que el crecimiento del ahorro del obrero lo hace en una proporción sustancialmente inferior al enriquecimiento del empresario.
La clase obrera a igual que Aquiles se siente la ilusión de ganar la carrera porque sabe que la clase social alta necesita de su trabajo, siendo muy alto el coste de igualación entre clases: en primer lugar porque la tortuga no solo parte con una ventaja inicial, estando protegida  con su caparazón de las crisis económicas, lo que le da una longevidad mucho mayor. En esta lucha el obrero intenta imitar a la clase social alta, negando el disfrute de la vida por adquirir ahorros que le permitan parecerse a los ricos.
Misión que no es imposible, aunque si muy larga en el tiempo, teniendo en cuenta los veintiún siglos que se tardó en resolver la aporía de Zenón.