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sábado, 21 de abril de 2012

Pinka, Pinko y el mar




-Pinka, ¿has visto el mar?
-No Pinko, ¿por qué lo preguntas?
-Johana, la ardilla del roble que hay junto al río, me dijo que  está al otro lado de la montaña.
-¿Y como crees tu que puede ser?
-No lo sé, pero Johana dice que es  enorme. Con peces más grandes que las vacas.
-¡Uf, que miedo!
-Se llaman ballenas y son mamíferos y peces a la vez.
-Pinko, ¿te gustaría  conocerlo?
-Claro, pero ni  tú ni yo podemos subir hasta la cima de la montaña.
-Tal vez mi amiga el águila, nos pueda llevar en sus alas.
-No te fíes de ella, que es capaz de comernos.
-Tú siempre con miedo, ¿no te das cuenta de que ella solo come culebras?
-Ya pero…, vegetariana no es.
Amarrados a  las alas del águila, Pinko y Pinka llegaron hasta la cima de la montaña.
- Eso es el mar.-Les dijo el águila depositándolos en el suelo
-Pinka ¿qué te parece?
-No sé Pinko, huele a sal.
-Pinka, ¿oyes eso?
-Sí, deben de ser las olas golpeándose contra las rocas.
-No, Pinka, es un ruido como el de un camión, pero más grande.
-Pinko, eso es un barco.
Sentados en una roca, pasaron toda la tarde, analizando uno a uno los sonidos  y olores que les llegaban del mar. Y al compararlo con el lago del valle, éste les parecía una charca.
-Pinka, ¿regresamos?, el águila nos está esperando.
-Sabes Pinko, me gustaría tener su vista. Seguro que puede ver más allá del mar.
-Pinka, somos topos.